La isla de Mljet en Croacia es, sin duda, el secreto mejor guardado de la Dalmacia meridional. Tras más de veinte años amando y explorando este país, podemos decirte que pocos lugares conservan una energía tan pura. Conocida por sus bosques frondosos que cubren el 90% de su superficie, Mljet es un pulmón verde que flota sobre el Adriático.
Su cercanía con Dubrovnik, la península de Pelješac y la isla de Korčula la hacen perfecta para una excursión de un día o, mejor aún, para perderse en ella varios días buscando paz, desconexión y ese inconfundible olor a pino y salitre.
Si buscas senderismo, buceo, ciclismo o simplemente el silencio que solo rompen los grillos, has llegado al lugar adecuado. Pero antes de que prepares la mochila, déjame contarte 6 curiosidades de la isla de Mljet que probablemente no encontrarás en las guías convencionales.
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1. Una isla dentro de otra isla
En el noroeste de la isla se encuentra el Parque Nacional de Mljet, hogar de dos lagos salados: el Veliko jezero (Lago Grande) y el Malo jezero (Lago Pequeño).
Lo más sorprendente es que dentro del Gran Lago emerge el islote de Santa María. Sí, una isla dentro de una isla. En ella se alza un monasterio benedictino del siglo XII que parece sacado de un cuento.
Los monjes excavaron un canal para conectar los lagos con el mar y facilitar el transporte, lo que convirtió el agua dulce original en agua salada, cambiando el ecosistema para siempre.

2. Depresiones por debajo del nivel del mar
No todo en Mljet es montaña. En el interior existen depresiones llamadas blatine (lagos de barro) o slatine (lagos de sal). Durante el invierno se llenan con la lluvia, pero en verano el agua se vuelve salobre. Es un fenómeno geológico curioso que crea paisajes neblinosos y mágicos al amanecer.

3. La curiosa plaga de mangostas
Si ves un animal alargado cruzando la carretera, no es un gato. A principios del siglo XX, se introdujo la mangosta india para acabar con las serpientes. El plan funcionó demasiado bien: se comieron todas las serpientes, pero también desplazaron a otras especies locales y, de vez en cuando, ¡alguna se cuela en los gallineros de los vecinos! Aun así, todavía conviven con jabalíes, ciervos y muflones, entre otros.

4. El islote «Galicija»: ¿Un guiño a España?
Como cántabro, me llamó mucho la atención descubrir que junto a Mljet existe un pequeño islote llamado Galicija (Galicia). Aunque la razón del nombre es un misterio, no deja de ser una coincidencia preciosa. ¡Un saludiño desde aquí a todos nuestros viajeros gallegos!

5. El escenario real de «Adán y Eva»
¿Te acuerdas del reality show nudista de la cadena Cuatro? Se grabó en 2014 en el extremo suroeste de Mljet. Los productores buscaban un lugar paradisíaco, virgen y totalmente alejado de las masificaciones. Eligieron bien: esa playa es el resumen perfecto de la libertad que se siente en esta isla.

6. Un desafío para montañeros
Aunque estemos en una isla, Mljet tiene carácter montañoso. Su cima más alta, Veliki Grad, alcanza los 514 metros. Hay más de una docena de picos que superan los 300 metros, lo que la convierte en un destino increíble para quienes aman el senderismo con vistas constantes al azul del Adriático.

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